PSICOAROMATERAPIA


A medida que la ciencia avanza en el campo de la Neurociencia, la importancia del sistema límbico sobre nuestras conductas es más evidente, y con esa evidencia, el efecto de los aromas sobre nuestro cerebro cobra mayor importancia y transcendencia.Las sustancias aromáticas han sido utilizadas desde hace miles de años para tratar y estimular emociones. Aceites Esenciales como el Incienso, han formado parte del día a día de culturas y religiones, ayudando a conseguir aquellos estados de paz necesarios para conectar con el alma.La ciencia actual ha comprobado que los principios activos de ciertas plantas como, por ejemplo, los fenoles, son excelentes antibióticos naturales, los ésteres son antiinflamatorios, los éteres ayudan a equilibrar el sistema nervioso, entre otros.En ciertas plantas, las Aromáticas, la composición química de sus principios activo, la podemos extraer en forma de Aceites Esenciales, siendo estos un concentrado químico multi-molecular imposible de copiar en un laboratorio.Los aromas de los Aceites Esenciales ejercen un efecto estimulante y al mismo tiempo calmante, son sustancias que equilibran tanto el cuerpo como la mente.Hay Aceites Esenciales que nos ayudan a recuperar el sueño, calman los nervios y equilibran las emociones. Otros aceites esenciales son euforizantes, nos elevan por encima de nuestros problemas y es este efecto ligero y liberador quien, al mismo tiempo, ejerce un efecto calmante en nuestro sistema nervioso. Otros alivian los trastornos digestivos y las tensiones musculares provocadas por el estrés.El profesor Paolo Rovesti, prestigioso químico y farmacéutico italiano (1902-1983), llamado también el padre de la fitocosmética se dedicó a estudiar los efectos de las esencias en la psique. Dice lo siguiente:“Según los sociólogos y neurólogos, lo que caracteriza más que nada a nuestra época son la ansiedad y la depresión, y la prueba material de ello está en las cifras, cada vez más altas del consumo de tranquilizantes y estimulantes. Es bien sabido que estos productos pueden causar perturbación y toxicosis si se toman con regularidad. Ambas neurosis causan con frecuencia aversión a cualquier tipo de placer al producir una sensación de abatimiento que muchas personas no son capaces de superar. La posibilidad de aplicar terapias nuevas a esas extendidas psico-neurosis es por lo mismo de una importancia considerable. Por lo tanto y con ese objetivo, adquiere interés la utilización de los aceites esenciales como ayuda, o incluso como remedios únicos, en la psicoterapia. Este tema tiene todavía mayor interés si se tiene en cuenta que los aceites esenciales que se utilizan en Aromaterapia, en dosis adecuadas, son inofensivos para el organismo y no causan problemas como los ocasionados por los psicofármacos comunes y corrientes. ”Rovesti no sugiere que las esencias puedan sustituir el papel de la psicoterapia en sus muchas y variadas formas, sino que constituyen un complemento útil y más seguro de esas terapias que los tranquilizantes químicos. Realizó diversos estudios y observó que difundir en el ambiente aceites esenciales es una práctica eficaz en situaciones de tensión y ansiedad.A su vez comprobó también, que poniendo en un terrón de azúcar de una a tres gotas de aceites esenciales y dejándolo en la lengua sin ingerirlo, de manera que se disolviese despacio, produciéndose así una inhalación respiratoria de vapores de aceites esenciales, por lo menos tres veces al día, se reducía considerablemente el grado de ansiedad y de excitación nerviosa. Entre los aceites mencionados estaban los de bergamota, alcanfor, ciprés, espliego, mejorana, azahar y rosa.También concluyó el hecho que las mezclas de aceites esenciales son capaces de producir olores más agradables para los pacientes que al actuar con un único aceite esencial. Esto sucede porque los aceites esenciales tienen una influencia directa con los sentimientos y las emociones, nos llevan al pasado e incluso nos hacen revivir recuerdos olvidados, ya que actúan de forma directa sobre la zona de nuestro cerebro donde se almacenan los recuerdos.Con la mezcla de diferentes aceites esenciales que tengan propiedades parecidas conseguimos crear un aroma único y diferente, que no es rechazado con facilidad por el paciente y así creamos una nueva afinidad olfativa.Los doctores Giovani Gatti y Renato Cajola hicieron algunos estudios de los efectos de los aceites esenciales en el sistema nervioso. Tomaron nota de los tipos básicos de trastorno emocional: uno hiperexcitado, tenso, locuaz y ansioso, y el otro melancólico, apático y silencioso. Observaron también que una serie de esencias eran o bien neurosedantes o neuroestimulantes, y que las hierbas de herboristeria “para los nervios” tradicionalmente eran normalmente aromáticas. Comprobaron que la manzanilla y la melisa eran antiespasmódicas y neurosedantes, y que el Ylang Ylang era un neuroesimulante suave y que tenía un efecto afrodisíaco. Hallaron también que los aceites esenciales de geranio y pachuli eran eficaces en situaciones de tensión y estrés.Podemos concluir que los aceites esenciales nos brindan una doble acción:
  • Oler un perfume agradable, sutil, fresco y natural.
  • Son neurosedantes o neuroestimulantes y equilibradores, que actúan independientemente del sentido del olfato.
Más recientemente Robert Tisserand expuso los frutos de su investigación sobre cómo nuestro sentido del olfato podría ser activado para liberar hormonas neuroquímicas (neurohormonas). Estas sustancias incluyen serotonina, adrenalina, oxitocina y endorfinas, y gobiernan funciones físicas tales como la respiración, frecuencia cardíaca y la presión arterial. Las neurohormonas, también juegan un papel en la regulación de las emociones básicas como el miedo, el hambre, el deseo sexual, y la euforia. De hecho se cree que todas las emociones están asociadas con la producción de neurohormonas.Tisserand llamó a este campo de la investigación psicoaromaterapia. Afirmó que algunas moléculas de los aceites esenciales y esencias actúan de forma específica y predecible en todos los seres humanos, mediante la activación de una o varias glándulas productoras de hormonas del sistema endocrino.Experimentos realizados en la década de los 80 por los científicos japoneses S. Toori, H. Fukuda, H. Kanemoto, R. Miyanchi, Y. Hamauzu y M. Kawasaki, midieron la respuesta cerebral (CNV por sus siglas en ingles) frente al olor de distintos aceites esenciales obtenidos de plantas. Corroboraron las observaciones empíricas realizadas con anterioridad, demostrando los efectos que los aceites esenciales tenían a nivel mental (básicamente sedantes y estimulantes). Hoy en día, ya existen muchos estudios científicos que avalan los beneficios de la psicoaromaterapia para tratar situaciones de ansiedad y angustia.A medida que tratamos con Aceites Esenciales, experimentamos cambios en nuestra percepción aromática. Por un lado, reconocemos con suma facilidad los Aromas sintéticos, sintiéndolos cada vez más desagradables y por otro lado, oler un Aceite Esencial nos facilita una sonrisa. Desde un punto de vista científico tiene su lógica, ya que vamos enriqueciendo nuestra memoria olfativa e inconscientemente vamos distinguiendo calidades aromáticas que cuanto más biocompatibles sean con nuestro sistema metabólico, más le agradará a nuestra mente.También, a medida que vamos conociendo los Aceites Esenciales, vamos adquiriendo más lo que llamamos afinidad aromática. Empezamos a sentir cuando y que aceite esencial necesitamos en cada momento especial para nosotros, el nos llama, y salímos a su encuentro. Cuando lo inhalamos él te aporta energía y fuerza, nos alimenta.La mayor parte de los tratamientos de psicoaromaterapia se realizan, básicamente oliendo los aceites esenciales naturales. Como elemento complementario, el masaje es muy buen recurso, especialmente para ayudar a conseguir la relajación necesaria para entrar en estados de paz y tranquilidad y poder así trabajar los problemas emocionales desde un lugar seguro y confortable. Durante el masaje de aromaterapia, hay una pequeña cantidad de aceite esencial que se absorbe percutáneamente y otra parte que se inhala, enviando una señal al sistema límbico/hormonal/emocional que puede tener distintas respuestas fisiológicas.
© DEL ALQUIMISTA - 2019

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